El Periódico

El sueño del negocio propio

La situación económica-social de las personas de bajos recursos es cada vez más crítica, en un país donde la inflación “real” y no la que mide el Instituto Nacional de Estadística (Indec), manejado arbitrariamente por el gobierno de turno, no deja de aumentar, con sueldos que no suben proporcionalmente y, lo que es peor, con cada vez más desocupados. En Tucumán se cuentan de a cientos las familias en las que sus cabezas no trabajan, ya sea por falta de oferta laboral o porque las exigencias de ésta, no siempre pueden ser satisfechas por los desocupados que sí quieren trabajar. En esto juega un rol fundamental la educación, las personas de escasos recursos, en muchos casos deben abandonar sus estudios y salir a trabajar en cualquier actividad para mantener a sus familias. Ante este crítico panorama, agravado por la devaluación de la moneda nacional ocurrida en el año 2001, el Gobierno puso en marcha una serie de programas sociales tendientes a paliar esta endeble situación económica, hecho que sin dudas ayuda, pero que no es suficiente para lograr que estas personas se introduzcan en el sistema y logren mantener un nivel de vida digno, pues les dieron el pescado y “se olvidaron de enseñar a pescar”. Consciente de esta realidad, la Fundación León tomó cartas en el asunto y a través del programa de microcréditos Grameen posibilitó que muchas amas de casa en situación de pobreza pudieran salir de esa realidad mediante un microemprendimiento sustentable que les permita trabajar y solventar sus necesidades familiares.

Para conocer el trabajo social que realiza desde hace algunos años la fundación y el funcionamiento del programa Grameen, el periódico entrevistó a Marta Seliz, Técnica en Comunicación Social, del staff de la fundación y coordinadora del programa.

La Fundación León es una Institución no gubernamental sin fines de lucro de carácter benéfico y de ayuda solidaria, tiene como objetivo promover la solidaridad y el voluntariado social comunitario. Trabaja fuertemente y con preferencia dentro de tres áreas fundamentales de la comunidad: el área de la salud, la educación y del desarrollo comunitario. Lo hace a través de cuatro Programas Comunitarios de ejecución permanente, los mismos son llevados adelante por grupos de voluntarios locales y de distintas nacionalidades, edades y profesiones.

Dentro del área de desarrollo comunitario funciona el programa Lucía y, dentro de éste el programa Grameen.

“Grameen surgió con un grupo de empresarios tucumanos, con el deseo de contribuir a la realización de una sociedad más equitativa. Los directivos de la fundación se contactaron en 2007, con Norberto Kleiman e hicieron posible este proyecto en tierras tucumanas. El objetivo del mismo es contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con bajos recursos a través del otorgamiento de microcréditos”, explicó Marta Séliz.

Los microcréditos son pequeños préstamos realizados a prestatarios pobres que no pueden acceder a los préstamos que otorga un banco tradicional. Los microcréditos posibilitan, especialmente en países en vías de desarrollo, que muchas personas sin recursos puedan financiar proyectos laborales por su cuenta que les reviertan sus ingresos. El microcrédito es la parte esencial del campo de la microfinanciación.

La necesidad de implementar microcréditos surge porque la mayoría de las personas en el mundo trabajan en empresas familiares o por sí solos. La microempresa, como cualquier otro negocio, necesita recursos externos para financiarse, ya sea para subsistir o para crecer.

El que utiliza la fundación León se denomina Grameen, es un sistema de microcrédito sin garantía material destinado a beneficiar a aquellos que quieran invertir en actividades que les generen las ganancias suficientes como para mejorar su calidad de vida mediante su propio esfuerzo. Se basa en la confianza mutua, la responsabilidad, la participación, la creatividad y, fundamentalmente, la solidaridad. La palabra “Grameen” proviene del dialecto utilizado en Bangladesh, de donde es nativo Mohamed Yunu su creador, quien por el programa, en 2006 recibió el Premio Nobel de la Paz, por su lucha para lograr una economía justa para las clases pobres y significa “aldeano”, o “de la aldea”.

“Es una metodología de créditos en los que no existe una garantía material, es decir la firma de documentos o papeles, la única garantía es el compromiso formal de los beneficiarios, con esto se intenta recuperar el valor de la palabra, del compromiso”, cuenta la coordinadora de la fundación.

El programa está dirigido a mujeres en situación precaria, “Yunu lo creó para ellas, tiene éxito con mujeres, ya que en Bangladesh las mujeres son muy sometidas, no es bien visto que trabajen, su idea fue que a través del crédito logren un cambio en su vida, que encuentren un espacio, que creen vínculos”.

Actualmente el programa funciona en los barrios Oeste II, General Belgrano, San Carlos, San Francisco y San Pablo, de la provincia de Tucumán. Para acceder a un préstamo de Grameen, $ 700, pagados en 50 cuotas semanales, con un interés del 20%, y la posibilidad de que a medida que se van pagando las cuotas se otorgue  hasta un 40% más, las beneficiarias deben cumplir ciertos requisitos que son poco comunes en este tipo de préstamos y que lo hacen particular.

Las mujeres de cada barrio deben unirse y formar grupos de cinco integrantes, sin parentesco entre ellas, sin ser una cooperativa, ya que cada una recibe el dinero que su proyecto requiere, la idea de formar grupos busca comprometer a todas para que trabajen en post del éxito grupal, que conlleva al personal.

Formado el grupo las integrantes deben plantear sus proyectos, éstos deben ser distintos entre sí: elaboración de productos gastronómicos, fabricación o venta de ropa, elaboración de bijouterie, entre otros. Al ser microemprendimientos distintos se evita la competencia entre las integrantes del grupo y  se asegura la rentabilidad del mismo.

Para la organización de los grupos se realizan reuniones semanales en las casas de familia, en CAPS y escuelas de cada barrio, al comienzo cuentan con la coordinación de voluntarios de la Fundación, son ellos también los que evalúan los proyectos y otorgan finalmente los créditos.

 “Son las mismas integrantes del proyecto las que deciden cuánto dinero necesita cada proyecto y también ellas las que procuran el cumplimientos del pago de las cuotas, de esta manera se logra solidificar el vínculo entre las mujeres y que todas trabajen mancomunadamente para lograr el éxito en cada uno de los emprendimientos”, comentó la coordinadora, para luego agregar, “No está permitida la morosidad ni el ausentismo a las reuniones, es una modalidad especial pero que da resultados.

El hecho de que las beneficiarias tengan que devolver el dinero tiene el doble propósito de crear responsabilidad y también permite que la fundación pueda seguir otorgándolo a otras beneficiarias. El principal objetivo de la fundación es que a través de estos emprendimientos la mujer salga de la casa, trabaje, recupere su autoestima, se independice económicamente y a su vez ayude a su familia”.

Con respecto a cómo acceder a los créditos, Marta explicó, “Nuestro lema es: Grameen va a la gente, nosotros nos dirigimos a barrios marginados y comenzamos con el proceso de formación de los grupos”.

¿Es exitoso un programa con éstas características?, ¿Cómo lo tomaron las mujeres que accedieron a los microcréditos?, ¿Qué cambios experimentaron en su vida diaria a través de llevar adelante su propio negocio?, “Realmente los resultados son muy buenos y gratificadores, en los tres años que lleva el programa en el barrio Oeste II ya se hicieron cuatro entregas de créditos, en el Belgrano vamos por la segunda y en los barrios San Carlos y San Francisco recién estamos comenzando a trabajar, ya tenemos cuatro grupos que están recibiendo su crédito. El centro se inauguró el 6 de junio, cada centro tiene un nombre, éste se llama Centro de los Milagros y está conformado por 20 mujeres.

En cuanto a lo económico tenemos casos de mujeres que pidieron su primer crédito para comprar insumos para elaborar empanadas, como les fue bien pudieron pagar las cuotas y algunas volvieron a pedirlo para comprar un freezer o un horno para mejorar su producción. El éxito no sólo se mide económicamente, también es grande el cambio que experimentan las mujeres en su vida diaria, mejoran el ánimo, aumentan su autoestima, mejorar la relación con sus familiares, realmente es muy gratificante ver esos cambios”.

 

Otro índice que permite medir el éxito de Grameen  es que “Las personas que trabajan formando grupos, denominadas operadoras, en este momentos son prestatarias, son mujeres que cumplieron y crecieron con el proyecto y se apropiaron de la metodología y que ahora son capaces de entusiasmar a otras mujeres, armar grupos y hacer que éstas también reciban créditos, para nosotros esto es un salto cualitativo impresionante. La finalidad es el empoderamiento del programa, la idea es que de cada comunidad salga un referente, en este momento tenemos tres”. Las mujeres que hoy tienen,(que tienen) llevan adelante su emprendimiento y a partir de éste pueden solventar su familia; son un verdadero ejemplo de que el trabajo dignifica y de que cuando se quiere; sólo hacen falta las herramientas económicas y de capacitación, en este caso otorgadas por la Fundación León, para que salir a trabajar e insertarse en un sistema laboral cada vez más competitivo, sea posible.

1 Comentario por “El sueño del negocio propio”

  1. gustavo

    muy bueno

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