El Periódico

“La reparación de la memoria es el camino hacia una sociedad más justa”

El ministro de Justicia, Julio Alak, celebró la identificación de los restos del estudiante francés, Yves Marie Alain Domergue y su compañera mexicana, Cristina Cialceta Marul, que se encontraban desaparecidos desde el 26 de septiembre de 1976, cuando fueron secuestrados por un grupo de tareas del Ejército, en Rosario.

“Este acontecimiento, que alivia el inmenso dolor de los familiares de estas

víctimas de la represión ilegal y les permite encontrarse con la verdad después de 34 años de intensa búsqueda, se inscribe en el proceso de reparación de la memoria que el Gobierno argentino transita con la convicción de que es el único camino hacia la construcción de una sociedad justa”, dijo el funcionario.

Alak precisó: “Destaco el trabajo de excelencia que desarrolla el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que ya identificó 120 cuerpos de personas desaparecidas entre 1975 y 1978, tiene bajo custodia otros 750 que aún no han sido identificados y continúa realizando excavaciones en diversas partes del país”.

La identificación de los cuerpos de Yves Marie Alain Domergue y Cristina Cialceta Marull fue anunciada anoche por la presidenta Cristina Fernández, en un emotivo acto celebrado en el Salón de los Científicos Argentinos de la Casa Rosada.

El gobierno de Francia reconoció “el compromiso de las autoridades argentinas” y el trabajo y la movilización de organizaciones y expertos locales, “sin los cuales este hallazgo no hubiera sido posible”.

“La identificación de los cuerpos no borra el dolor de una familia, pero sin dudas trae algo de paz, servida de la mano de la verdad”, dijo Alak, y destacó que “hace ya siete años, la Argentina retomó un camino del que nunca debió haberse apartado: el de la verdad y la justicia; es el camino que le ha valido el reconocimiento internacional como una nación modelo en materia de derechos humanos”.

El ministro dijo que para seguir en esta senda “es fundamental que los juicios a los autores de los delitos más aberrantes culminen con el pronto dictado de las sentencias condenatorias a los responsables del genocidio”.

La identificación de los cuerpos se dio en el marco de la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas (ILID) y de un convenio firmado en noviembre de 2007 por el Equipo Argentino de Antropología Forense y los ministerios nacionales de Salud y de Justicia.

Como destacó Alak, en ese contexto se han recolectado 6500 muestras de sangre y se han identificado 120 cuerpos de personas desaparecidas entre 1975 y 1983.

Hoy, el EAAF tiene bajo custodia otros 750 cuerpos que aún no han sido identificados y continúa realizando excavaciones en busca de más restos.

El ministro de Justicia consideró “fundamental” que los familiares de personas

desaparecidas “tomen contacto con el Equipo Argentino de Antropología Forense, a fin de agilizar el proceso de identificación de esos 750 cuerpos y seguir nutriendo el banco de muestras de sangre”.

34 años de búsqueda

Yves Marie Alain Domergue fue secuestrado junto a su compañera, Cristina Cialceta Marull, el domingo 26 de setiembre de 1976, en Rosario. Él tenía 22 años y ella, 20.

Yves nació en París el 8 de agosto de 1954. Fue el mayor de nueve hermanos. En julio de 1959, su familia se radicó en la Argentina, pero en octubre de 1954 sus padres y siete de sus hermanos volvieron a Francia. Yves decidió quedarse: estudiaba Ingeniería en la Universidad de Buenos Aires y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), como su compañera, Cristina, que había nacido en 1956 en México, aunque sus padres eran argentinos.

En septiembre de 1976, Yves y Cristina viajaron a Rosario. Le dijeron a Eric, el

hermano de él, que se había quedado en Buenos Aires, que volverían enseguida. Pero nunca lo hicieron.

En la ciudad santafesina, una patrulla del Ejército los detuvo y los trasladó ilegalmente al Batallón 121 de Comunicaciones, donde fueron torturados. Luego, fueron asesinados y enterrados como NN en un cementerio de Melincué.

Sus familiares hicieron incontables trámites y reclamos internacionales, pero la

Junta Militar jamás reconoció las detenciones. Después de 34 años de una búsqueda angustiosa e incansable, acaban de encontrar la verdad y algo de alivio.

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